Jameson_koketo_551¿Cómo comenzar una cata sobre whiskey irlandés y no morir en el intento?, pues “Sin Miedo” y desde luego no como lo hice yo, confundiendo en un tweet el origen escocés de su fundador con la procedencia de su destilado. Así que antes de llegar a la puerta ya me esperaban con los brazos abiertos para instruirme como me merezco, cabeza gacha y orejas abiertas para disfrutar de una agradable tarde y aprender de la buena gente.

Asistimos pues a una cata de este blended ofrecida por “Jameson” en su vintage #jamesonplace, una antigua sastrería reconvertida en lugar de encuentro cultural del barrio y disfrute entre amigos y colegas; auténtico y genuino, que facilita un ambiente distendido para impartir una clase magistral de la mano de su embajador en Madrid: Dave Lynch (entiendes por qué los irlandeses son un pueblo tan conocido y carismático aún siendo Irlanda un país pequeño) un dublinés que ama su tierra, su clima y sobre todo su “bebida”.

Dicen de los dublineses que no están borrachos si todavía pueden agarrarse a la hierba para no caerse del suelo, pero gracias aparte, es justo decir que hay pasión en sus palabras cuando habla de su casa, de sus costumbres y de su forma de ser, con ese humor muy de tierras húmedas del norte que parece una fusión entre un inglés y un gallego (me matan ambos, fijo).

Cata de whiskey irlandésEl Origen de este brebaje o de cómo un franciscano dejo de oler perfume para bebérselo. Sin más, así nació el Uisce Beatha, (pronunciado is-kee-ba-a) o Agua de la Vida en irlandés, y que los británicos, incapaces de pronunciar tal vocablo optaron por su conversión fonética a un simple whiskey.

Este aguardiente se elabora en enormes alambiques con agua, cebada malteada (remojo, germinación y horneado) y sin maltear. Realizado con un proceso de triple destilación obteniendo un licor ligero, suave y aromático de alta graduación al que se le agrega el agua para bajar la carga etílica y finalmente es envejecido con mimo en tres tipos distintos de barricas: jerez, bourbon y oporto. En los procesos de alquimia subyace lo místico, como ejemplo: “la parte de los ángeles” que hace referencia a las miles de litros de oro amarillo que se pierden en la evaporación de los toneles (casi un 2% de la producción total).

Su botella contiene un claim en su escudo: “Sine Metu” que significa “Sin miedo”, además de anclas en clara alusión al triunfo contra los constantes ataques del Capitán Jack Sparrow  y sus compañeros de profesión. Se denomina whiskey con “e” (como los alcoholes americanos) y no whisky (como el escocés, galés y japonés) por diferenciar un mayor estándar de calidad, además de una zona geográfica.

Cata de whiskey irlandésBueno, terminemos reconciliándonos, yo soy de bourbon y de espirituosos cercanos al carbón, sin combinaciones (ni siquiera el hielo), pero reconozco un buen trago y Jameson lo es sin duda alguna. Un whiskey equilibrado y suave (nada que ver con los primos gringos o sus hermanastros escoceses), sutil en nariz, floral y los matices de las maderas en las que fue añejado. En boca es seco, suave, con toques a frutos secos y vainilla.

Como nota final, os recomiendo para cambiar de hábitos, la propuesta de la marca: Jameson, Ginger Ale, lima y unas piedras de hielo es un buen combinado, fresco y refrescante.

Me encanta el agua, el agua de vida. ¡Sláinte, Ana, Juan Carlos y Dave!, nos vemos pronto.

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