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Bizcocho de té verde matcha y mis recuerdos de EGB

Bizcocho de té verde

Bizcocho de té verde Matcha¿Un bizcocho de té verde? Aquellos que me conocéis sabéis que la repostería es una asignatura que me cuesta sacar en septiembre, no tanto porque se me de bien o mal, sino porque no disfruto tanto con la perfección de las proporciones de lo dulce que comparo con la química, como con la alquimia de lo salado que me permite jugar abiertamente sin tanto margen de error, pero esta vez, la ocasión lo requiere pues me permite saldar una cuenta que para mí es tan importante como respirar, esa es mi forma de pensar y actuar (respeto tanto a Platón como Aristóteles).  Perdonaréis el resto de lectores que dedique unas breves palabras a los recién casados: «Tened una vida intensa como pareja Fátima y Carlos«.

Bizcocho de té verde en las tardes de cole
Más viejo que la M-30 de Madrid

Algunos recuerdos de mi niñez son tan vívidos como los que evocan los bizcochos que preparaba mi madre, cuando aquella masa 3-2-1 (la fórmula magistral que luego desgloso) de la famosa receta del yogur de limón (antes no había mucho más que natural, de macedonia, fresa y el esnobismo de citronio) se triplicaba en el molde como Hulk y desprendía esos aromas por toda la casa que iban siempre acompañados de la frase de la madre atareada: «no toques hasta que se enfríe o te dará dolor de estómago, que te lanzo la zapatilla», si fueran galletas o porciones, quizá me hubiera atrevido, pero un pellizco en el inmaculado pastel era sinónimo del posible grito hipohuracanado de enojo matriarcal, así que esperábamos hasta que la temperatura o el consentimiento lo permitían.

ColaCao vs Nesquik / Stallone vs Schwarzenegger / Nocilla vs Nutela
Ni ColaCao, ni Nesquik. Sol y sombra.

Esponjoso, tierno y sabroso; son los tres epítetos que mejor describen aquellos bizcochos que preparaba mi madre en casa los fines de semana y que pese a mi poca atracción por el azúcar sumergía en los gruesos vasos de Nocilla reutilizados (eso sí que era reciclaje y lo del casco del sifón) que durante tardes enteras mis hermanos habían merendado, ¡vaya se me ha colado la marca!, siento la mención pues podría haber sido también Nutella, pero cada casa tiene esa situación dicotómica que va pareja a la del  ColaCao  y el Nesquik. Ya sé,… ya sé… existían otros, pero ahondando, ¿Tu qué preferías toser con el maldito polvillo del cacao entrando libremente en los pulmones o la menor intensidad del que se disolvía perfectamente sin abrasarte el gaznate? Alguno me dirá y con razón, que es como comparar el culto Stallone con el intelectual Schwarzenegger, pero ambos tienen en común la sensación de arenilla en la boca y por supuesto, conseguían que los infantes tragaran la leche sin dolores de cabeza para los mayores (yo alérgico al chocolate permanecía al margen de esta discusión fratricida).

Yo fui a EGB cuando sin bizcocho de té verde

Por último, va otro recuerdo de mi infancia en la EGB, esta receta la tenía escrita mi «mamma» en una hoja de un cuaderno Rubio (uno de esos viejunos que sólo recordamos los que tenemos más de cuatro décadas y las manos esculpidas por los golpes de las reglas de los profesores), con esa caligrafía de médico que estoy convencido ejercía para evitar que falsificara las notas y que estaba insertada en un libro de recetas todavía más vetusto, yo lo consideraría un clásico, de hojas ya amarillentas, olor enjuto, escritura en castellano antiguo o a medio camino entre lo grotesco y lo literario, con tipografía de máquina de escribir Remington, con gruesa encuadernación fingiendo ser cuero con clase y ostentosas letras doradas para dar glamour,… todo un tesoro, quizás deslucía un poco que las medidas de esta receta no eran en onzas, libras o cuartiles… sino yogures Danone (prometido).

Del té matcha no cuento nada, está gran parte escrito en este post  y de la historia del Bizcocho «dos veces cocido» os dejo con la promesa de un futuro post.

Ingredientes del bizcocho de té verde matcha 3 2 1

**Fátima para los celiacos os recomiendo sustituir por:

3/2/1 por las partes de harina/azúcar/aceite/yogur (ya me diréis dónde queda el resto de los ingredientes)
Elaboración del bizcocho de té verde matcha

El proceso es rápido, aunque ligeramente extenuante, así que comienza por precalentar el horno a 200º.

En un bol amplio y de paredes altas colocamos el azúcary los huevos que batiremos manualmente hasta el cansancio, cuando esté bien diluido sumamos el yogur, el aove y seguimos con el proceso de mezcla hasta que sea homogénea.

Añade la harina tamizada, la levadura y el té verde matcha sobre la mezcla, ¿y adivinas?, continua con la la varilla sin pausa.

Bizcocho de té verde con malvas

Ya está casi todo, y esperemos que el horno haya alcanzado la temperatura ideal, bajando posteriormente a 180º (ten en cuenta que sólo abrir y cerrar descenderá el interior).

Preparamos el molde, para ello untamos con mantequilla y con cierta gracia espolvoreamos de harina e introducimos la masa con todos los ingredientes. Al horno durante 40 desesperantes minutos.

Sólo nos queda ser precavidos, apaga el horno, saca el bizcocho y espera a que se enfríe «O TE LANZO LA ZAPATILLA», desmolda y espolvorea un poco de azúcar glass mezclado con té verde (yo como soy poco dulcero sólo le pongo matcha).

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