
¿Tortilla de patatas con o sin?

Creo que todos sabemos cuál es la pregunta completa, pues España está dividida en dos frentes: Concebollistas y secesionistas del bulbo multicapas que incita a la lágrima fácil.
De política
Es cierto que como en el panorama político hay partidos menores como los paisanos que admiten todo tipo de verduras, pero siempre imprescindibles los verdes guisantes, los corruptos declarados osea con chorizo. Los amigos de la lactosa (con quesos de todo tipo, azul, idiazabal, torta del casar). Los ambientalistas (mar y montaña con bacalao y trigueros). Los anarquistas que deconstruyen lo que siglos de tradición de cocinas tradicionales han luchado por perfeccionar (esas
Una tortilla para gobernarlos a todos
Ahora bien, todas y cada una de estas minorías o tendencias y las que vendrán siguen perteneciendo a esta lucha dicotómica que define la tortilla de patata: ¿Con o sin cebolla?.
La omnipresente tortilla de patatas
No existe bar español que por definición (tengo la seguridad de que está en los estatutos de constitución de toda cantina) se abstenga de presentar en la barra una tortilla de patata. Es el sol de nuestro universo en la restauración. El resto de los planetas pueden verse o no, como la ensaladilla rusa, los boquerones en vinagre, las gambas al ajillo,… Algunos como Plutón ya ni siquiera están en nuestro planetario, como los torreznos.
Eldelbar
Seguramente porque no se les puede asignar un adjetivo light). Pero el pincho de tortilla para desayunar, almorzar, comer, merendar o cenar se mantiene. Incluso en algunas ocasiones mas allá de
Pablo esto va sin duda por tí, ¡Y LO SABES!
El origen americano de la tortilla de patatas
Los conquistadores se toparon en las tierras de América del Sur con una cocina que sí daba uso a sus papas, el Tex-Mex llegará más tarde. Como los aztecas que elaboran «pan de maíz» que no era otra cosa que tortilla de huevo con «cuantas cosas hallan en la tierra«, en palabras de Hernán Cortés.
La primera nota escrita
Si bien la primera receta documentada de la tortilla de patatas se encuentra en una pequeña localidad extremeña durante el siglo XVIII, no pretendo ni mucho menospreciar la labor de estudio de quienes bucean en antiguos libros, documentos y escritos para encontrar pruebas del origen, sólo subrayo que se trata de una variación de un plato que ya existía en la nueva India, y que fue algo tan popular y económico que se extendió rápidamente a nuestra tierra como algo propio o genuino. Evolucionar «el pan de maíz» sin duda fue el trabajo de las mujeres pacenses que eliminaron la harina y sustituyeron el horneado por fritura con ese indiscutible toque que le aporta nuestro aceite de oliva, gran e impagable trabajo.
La tortilla de patatas en estado físico idóneo
Concluyo sin más historias sobre orígenes, advirtiendo que no existe una receta de tortilla de patatas, pues hay tantas como cociner@s y gustos del comensal, haciendo un fuerte hincapié en el gusto por el estado físico durante la degustación: «cuajada o sin cuajar«, salvando esto, el resto de procesos es similar en la mayoría de las preparaciones y lo más importante, con los mismos ingredientes, con los mismos procesos, esta sentencia es veraz y universal:
«A nadie le sale igual y la mejor tortilla del mundo la hace mi madre
Ingredientes de una tortilla de patatas (6 Personas)
- 1 kg de patatas.
- 8 huevos grandes «L» de 63 a 73 g.
- 1 cebolla (Opcional u obligatorio según convicción).
- 0,5 litro de aceite de oliva virgen.
- Sal al gusto.
Mi medida exacta siempre es «a ojo»*
Elaboración de la tortilla de patatas
A medida que vamos pelando y cortando metemos en agua fría para evitar que se oxide. Al finalizar con los tubérculos realizaríamos la labor con la cebolla si es menester, en trozos más finos pero no excesivamente pequeños y reservamos sin meter en agua. A mí la cebolla me gusta en juliana.
Las papas
Ponemos el aceite a de oliva a calentar. Esperamos que coja temperatura. Mi mamma utilizaba un sencillo truco, ponía un diente de ajo en el oro líquido y esperaba a que se moviera invadido por el ritmo del hilo musical. Entonces metemos las patatas en la sartén, ahora toca esperar el tiempo necesario para que esté a nuestro gusto. Cconfitada, frita o crujiente.
Cuando la papa esté casi en el punto deseado añadimos la cebolla unos tres minutos más. Después retiramos y escurrimos la totalidad del aceite. Yo uso un colador grande y coloco bajo él otra sartén. Salamos ligeramente.
Dejando que se enfríe ligeramente, pues si de inmediato mezclamos el huevo comenzará a cuajar.
Vamos con el huevo batido
Para ello cascamos los huevos. No con el borde del bol por razones sanitarias y añadimos sal. Mezclamos de forma manual con ayuda de un tenedor y reservamos hasta que la patata haya disminuido su temperatura febril. Toca unir todos los ingredientes en un mismo recipiente y mezclar con suavidad para no romper la patata. La proporción será adecuada si el huevo cubre toda la patata.
Tras la vuelta a España
Colocamos de nuevo la sartén con un poco de aceite, 2 cucharas soperas (20 ml) serán suficientes. Esperamos a que coja temperatura, esta vez tendremos mayor temperatura, justo antes de la aparición de humo. Lanzamos sobre él toda la mezcla. Sonido de aplausos desprenderá la cocina, o así me lo parece y movemos con delicadeza la mezcla dejando unos dos o tres minutos a fuego vivo para que cuaje ligeramente o más si decimos hacerla cuajada. Cuidado con que no se nos quem
El momento de la verdad: el mortal
Procedemos al volteo de la tortilla de forma rápida y firme con la ayuda de un plato. Dejamos el mismo tiempo sobre ese lado. Si te gusta muy cuajada apaga el fuego y deja que el calor residual haga su trabajo. Retiramos de la sartén con ese grácil movimiento y a servir. Excepto a mi padre que le gustaba sólo cuando estaba fría, por lo que había que sacarla al patio para que disfrutara un rato de la vida comunitaria de los envidiosos vecinos.
Tras el final
El término «Concebollista» está tomado de María de Epicúrratelo, una convencida y activista de esta práctica.
No dejes de probar las tortillas del Chef Ale, un gran amigo y mejor cocinero o a la inversa.

