
El fin de los carnavales inicia un periodo de abstinencia con el «Miércoles de Ceniza», por ello y como desahogo se enterraba un costillar de cerdo en las brasas, este puerco recibe el nombre de «sardina» por la forma, una vez hecho se retiraban las cenizas y se tomaba la última carne pues la tradición religiosa instauraba la prohibición de comer cerdo y ternera durante los días de Cuaresma.
Otra de las posibles explicaciones surge del desarrollado instinto de preservar las fiestas más allá de lo razonable que tienen y en su día tuvieron los estudiantes madrileños. A mediados del s. XIX decidieron montar un cortejo fúnebre al carnaval y para simbolizar el periodo de ayuno y abstinencia, presidieron la comitiva con pescado que era lo que el clero permitía consumir y se identificaba con las costumbres religiosas.
Este artículo está dedicado a aquellas personas que me dicen que les encantan las sardinas pero que no las hacen en casa por el olor que desprenden, ¿Verdad Alfonso?. Hoy vamos a enterrar nuestras sardinas, pero lo haremos con sal, este método es el más efectivo e inodoro (carente de olor).
Ingredientes:
- 1 Clara de huevo
- 1 kilo de sardinas
- 1 kilo de sal gorda
- 1 cucharada de tomillo, romero, orégano o salvia (opcional)
Elaboración:
Ponemos a precalentar el horno a 180 º
Introducimos la bandeja en el horno durante 10 a 15 minutos (depende como os guste el pescado, en nuestro caso con 10 minutos vale) a 180º. Pasado este tiempo sacamos la bandeja rompemos la costra y servimos.
Sardinas enterradas sin olor. Felices carnavales.
P.S.: Agradecer a Tesi la idea para este post, sin ella no sería posible realizar este entierro, ni dar este consejo que varios amigos ya me han pedido.

