
Hora de las sopas de ajo
Era consumida en los almuerzos. A media mañana para reponer fuerzas. También para cenar como reconstituyente y alcanzaron tanta fama que se las llegó a considerar como medicamento, pues se le atribuían cualidades médicas que prolongaban la vida y sanaba el cuerpo (esta por ver).
La sencillez de las sopas de ajo
Su sencilla elaboración y bajo coste contribuyó a que fuera «plato del día» en todo el territorio español en tascas, tabernas y cafés. Además de ser uno de las recetas adecuadas para la temporada de cuaresma.
El literato y las sopas de ajo
Una de las personalidades que más ha divulgado este plato ha sido el novelista y dramaturgo Alejandro Dumas quien tras degustar este sencillo manjar llevó su receta a nuestro vecino país del norte. Pero por gusto personal o bien olvido, suprimió el pimentón y puso todo el mérito del plato en el aceite.
Un buen consejo
Agua, pan, ajo y pimentón, son los únicos ingredientes necesarios y suficientes para una buena sopa de ajo, el resto es añadido que enriquece la base.
¿Quién se resiste a sumar un buen jamón y un huevo?. No hay duda que las sopas de ajo son por derecho propio la máxima expresión de esta familia de recetas: «las sopas», cuyo origen y procedencia ya detallamos en un anterior artículo que recomiendo leer «Sopeja, la gastronomía viejuna«.
Ingredientes para cuatro personas de buen yantar:
- 1 litro de agua o caldo de jamón.
- 1 hogaza de pan castellano (hogaza) del día anterior.
- 3 ó 4 (y no 34) dientes de ajos.
- 1 cuchara sopera colmada de pimentón.
- 2 cucharas de aceite de oliva virgen extra.
- Sal al gusto
Elaboración de las sopas de ajo
Pues a ello. Tratemos a la materia prima como se merece, con cariño y buen saber. En una sartén honda o cazuela de barro, si es menester, se pone el aceite. Freímos los ajos picados. Cuando estén dorados los acompañamos del pimentón y una vez disuelto se le añade el pan cortado en rebanadas no muy grandes que han de ser tostadas levemente. El pimentón no ha de permanecer mucho tiempo a alta temperatura pues amarga.
Es momento de bañar el pan y el ajo con el agua o caldo y dejar que el agua evapore durante 15 ó 20 minutos.
Nuestro consejo es que unas sopas de ajo, debe saber exclusivamente a «sopa de ajo». Pero si le añadimos un huevo y unos trocitos de jamón ibérico no lo vamos a considerar un sacrilegio. Más bien una licencia poética.
También podemos hornear la sopa pues contribuye a que los sabores se atemperen y que se forme una costra que al paladar da gusto. A partir de aquí la imaginación comienza su camino y es de recibo que toda receta evolucione, así que no siguas nuestro consejo y añade sabores a este increíble plato.
Prueba de ello es este video de una deliciosa sopa de ajo que probé no hace mucho:

