
No es, pese a que algunas personan lo pretendan, la traducción al gallego de una legumbre. Leed y juzgad vosotros mismos.
«Son habas contadas»
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La clara distinción entre faba gallega y haba
La haba mágica
Es un alimento con fuertes connotaciones místicas que puedes encontrar aquí:
Nutrición
Tienen un alto contenido en vitamina B1, B9 o ácido fólico y fósforo. Al natural tiene unas 75 calorías por cada 100 g / 320 calorías en seco. Un alto contenido en proteínas vegetales, mucha fibra e hidratos complejos.
Fabas o alubias
Mientras que una faba o Phaseolus vulgaris es una semilla procedente del nuevo continente, nativa de Mesoamérica y que recibe diferentes nombres en función de su lugar de origen: alubias, pochas, porotos, frijoles, caparrones,…
Sus colores son un auténtico arcoíris: blancas, verdes, amarillas, rojas, negras,… y con pintas o manchas. Sólo en España se reconocen 22 variedades distintas.
Aunque se pueden consumir en fresco la mayoría de sus preparaciones se llevan a cabo tras el secado pues no sólo permite el almacenaje también un mayor rendimiento en los fuegos. En la península el nombre de alubia fue adoptado por casi todos los agricultores a excepción de Asturias que tomó la forma de «fabes» y en Galicia que asumió el mote de «fabas«.
Nutrición
Tienen alto contenido de vitaminas A, B1 y B2, C y minerales como el hierro, el calcio, el magnesio y el fósforo. 250 Calorías por cada 100 g.
«En todas partes cuencen habas»
En resumen: No las separa solo una letra
Son plantas diferentes, de continentes distintos, con fechas de cultivo dispares. Pero no podemos negar que son parientes, eso sí, algo lejanos. Sus consumos por regla general son opuestos ya que las habas se toman en fresco y las fabas en seco. Sus composiciones nutricionales son dos mundos lejanos, complementarios e imprescindibles en una buena dieta.
¿Por qué de aterrorizar a la Faba gallega?
Este sistema está destinado a conseguir un caldo más ligado y denso sin la necesidad de recurrir a espesantes como la harina de trigo o tener que triturar parte de los ingredientes.
Esto se debe a un proceso químico, que explicaré de la forma más sencilla que me sea posible. Las fabas tienen un tipo de proteínas que se activan mediante el calor y el medio líquido generando un fermento llamado pectina. Como en el caso de las frutas en las mermeladas se consigue un efecto espesante.
Pero tiene un ligero problema: sólo actúa entre los 60º C y deja de hacerlo a partir de los 90º C, cuando está próxima a la ebullición. Por esta razón cuando el agua está a punto de alcanzar la barrera de los 100º C se le añade agua fría y de esta forma se permite a la pectina prosiga trabajando.
Por tanto, si no queremos «asustarlas», pero sí obtener el mismo efecto, deberíamos calentar lentamente las legumbres pero no dejarlas llegar a hervir. Si por contra queremos conservar las tradiciones, estaremos obligados a impresionar con agua fría nuestro guiso tres o cuatro veces cuando aparezcan las primeras burbujas. Está en vuestras manos.
La dureza de la Faba gallega
Para que vayáis abriendo boca os avanzo algunos de los trucos, todos empíricos. La aplicación de azúcar, sal, el tomate ácido e incluso el bicarbonato. Este último no muy aconsejable, por razones que ya expondré pero, sin duda, de buenos resultados. Sed pacientes y esperad que la estación de los platos de cuchara está próxima.
Ingredientes de la faba gallega con grelos y ameixas
- 1/2 kg de fabas gallegas.
- 80 g de zanahoria.
- 80 g de puerro.
- 2 hojas de laurel.
- 2 manojos de grelos.
- 250 gr de almejas babosa.
- 80 g cebolla.
- 2 dientes de ajo.
- 10 g de perejil picado.
- 50 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
Elaboración de la faba gallega con grelos y ameixas
Antes de que el calor invada la cocina debemos ir limpiar las almejas.
Mientras los moluscos van depurándose colocamos en una olla grande las alubias con agua renovada a fuego medio. Recuerda que tienes dos formas de actuación: mantener la temperatura por encima de los 60º y por debajo de los 90º o bien asustarlas. Dejamos que disfruten del calor junto a la zanahoria, el puerro y el laurel, el tiempo necesario para que se ablanden. Depende en principio del estado, la variedad de la faba y por supuesto la potencia elegida para la cocción.
A 50 minutos de la hora final trabajamos con los grelos
Os cuento para aquellos indoctos en esta verdura que su sabor es fuerte, con potente amargor. Si esta sensación no os agradó es conveniente que le demos un baño ligero en agua hirviendo unos minutos. Pero antes…
Lavamos los grelos bajo el agua fría para poder eliminar la tierra y algún insecto despistado que pueda haber. Después retiramos los tallos más gruesos y las hojas que no estén presentables para la fiesta. Ahora sí es el momento de sumergir los grelos en agua y escaldar durante dos minutos. Terminado este tiempo tiramos el agua e introducimos la verdura en agua mientras seguimos cocinando.
A 30 minutos de la hora final elaboramos las almejas
En una sartén ponemos un poco de aceite de oliva virgen extra, y añadimos la cebolla y ajo lo más finamente picados. Dejamos pochar, no dorar y sumamos las almejas escurridas. Esperamos tranquilamente a que se vayan abriendo, retiramos del fuego.
A 20 minutos del final
A 5 minutos
Picamos el perejil que espolvoreamos sobre las almejas, movemos para que se mezclen bien y por último las sumamos a las fabas y los grelos.
00 minutos
Es la hora, corre a por una cuchara y disfruta si quieres en la misma olla 😉

