
La trucha a la Bilbaína me evoca

Recuerdo con cierta nostalgia aquellos veranos de acampada en los que llegando a los límites de la pubertad amanecía en las frescas y verdes montañas de la zona norte de la península. Cada mañana cuando me levantaba entre la siempre persistente niebla matinal y me quitaba las legañas con la gélida agua del río que parecía ignorar que estábamos en la temporada de verano y que su estado líquido se mantenía no por la temperatura sino por el movimiento. Sólo meter las manos en el agua entumecía mis falanges, pero cuando impactaba con mi cara se despejaba hasta el alma, era en ese preciso momento en el que ya empezaba a sentir con pasión las ganas de meterme en el río y comenzar una de las aventuras que por entonces más me gustaba, la caza a mano de la trucha de río, posiblemente furtiva, no lo sé, pues tampoco estaba instruido sobre las leyes que rigen la pesca o caza (aunque no es excusa). Es posible que mi familia de Asturias haya influido en este punto, pescadores de siempre, de los que sacaron su vida adelante alimentándose, en muchas ocasiones de lo que el río y el monte les daba, sorteando a las autoridades que ya tenían fichados y eran conocidos en toda la comarca.
Mi tío y sus historias
Ese día no aprendí nada de la trucha a la Bilbaína
Tras estos recuerdos que guardo como tesoros junto al cariño que sentía por mi familia del norte y con los que pasé grandes momentos, paso a la receta de la trucha a la bibaína.
Receta de la trucha a la bilbaína
Ingredientes(3 ó 4 personas):
- Una trucha de 1 kg partida en dos lomos.
- 4 dientes de ajo grandes.
- Opcional: Un pimiento rojo en tiras.
- 1 cayena o guindilla.
- Un limón.
- Sal.
- Pimienta.
- Aceite de oliva (AOVE).
Elaboración:
Pelamos los ajos y los fileteamos en láminas e introducimos en una sartén con aceite, también los pimientos si has optado por añadirlos y la guindilla, dejando que se doren (vigilando que no se quemen).
Ponemos otra sartén a fuego fuerte con un poco de aceite y cuando la temperatura del utensilio sea alta (no debe llegar a quemarse) colocamos los lomos sobre la parte sin piel, permaneciendo sin moverse hasta pasados unos 3 ó 4 minutos; con la ayuda de un utensilio de plástico o madera le damos la vuelta y repetimos la operación por el lado de la piel.
Cuando la trucha esté a punto colocamos los lomos de la trucha en una fuente. Añadimos el resto del zumo de limón al aceite que tiene los ajos, la guindilla y con la mezcla rociamos el plato. Ya tenemos la Trucha a la Bilbaína.
¡Buena pesca!
Espero, Laura que la lectura y la receta te hayan agradado.
P.S.: Con cariño a mi tío Baldomero (D.E.P.) al cual mis amigos llamaban «tío trucho» y a mi familia asturiana que guardo en un rincón muy especial de mi corazón.

