La pesca furtiva sin captura

Trucha a la Bibaína. KoketoRecuerdo con cierta nostalgia aquellos veranos de acampada en los que llegando a los límites de la pubertad amanecía en las frescas y verdes montañas de la zona norte de la península. Cada mañana cuando me levantaba entre la siempre persistente niebla matinal y me quitaba las legañas con la gélida agua del río que parecía ignorar que estábamos en la temporada de verano y que su estado líquido se mantenía no por la temperatura sino por el movimiento. Sólo meter las manos en el agua entumecía mis falanges, pero cuando impactaba con mi cara se despejaba hasta el alma, era en ese preciso momento en el que ya empezaba a sentir con pasión las ganas de meterme en el río y comenzar una de las aventuras que por entonces más me gustaba, la caza a mano de la trucha de río, posiblemente furtiva, no lo sé, pues tampoco estaba instruido sobre las leyes que rigen la pesca o caza (aunque no es excusa). Es posible que mi familia de Asturias haya influido en este punto, pescadores de siempre, de los que sacaron su vida adelante alimentándose, en muchas ocasiones de lo que el río y el monte les daba, sorteando a las autoridades que ya tenían fichados y eran conocidos en toda la comarca.

Trucha a la bilbaína. KoketoEn cierta ocasión siendo yo muy niño, estaba sentado junto al hórreo de mis familiares de una pequeña e idílica aldea del Principado, vi a mi tío correr carretera arriba como alma que persigue el diablo y arrojar al cucho (estiércol de vaca que se amontonaba para su posterior uso como abono) todos los aperos que portaba con gran virulencia y sentarse apresuradamente a mi vera con la cara enrojecida por el esfuerzo, el aliento acelerado y estoy convencido que si el resoplar de sus pulmones no hubiera sido tan fuerte podría escuchar los fuertes latidos de su corazón, allí se giró y con firme semblante sólo me dijo: “Ni una palabra”. Pocos segundos después un todoterreno de los de antes que no sonaban, sino que atronaban los valles (seguramente hubiera detectado si no fuera porque mi foco de atención estaba en la curiosa actitud de mi afable y tranquilo tío) hizo su aparición, frenando abruptamente a nuestra vera. Bajó un guarda forestal, escopeta en mano y con ojos coléricos. Es difícil reproducir lo que ocurrió entonces, el guardés de forma amenazante (poco sutil en sus insinuaciones) narró entre gritos que perseguía a un furtivo desde el río Narcea y con amenazantes palabras sugería que esta vez el muy @#$!!! se había logrado zafar, pero sabía perfectamente quién era y dónde encontrarlo… (todos sabíamos que el impotente apercibimiento era para nosotros), mi tío de profundos ojos azules y de tierna cara aunque reflejaba cierta picardía, se giró hacia mi y me giñó un ojo, espetándole a continuación a la autoridad en un sereno tono: “Esa trucha es más escurridiza que los 6 reos que pescó ese fugitivo, me da que por mucho que lances caña jamás la cogerás”,… no mediaron más sonidos, enfurecido subió al vehículo y nos dejo.(dejó). No hablamos una palabra, sólo nos miramos y ambos rompimos a reír (jamás pescó esa presa que durante todo su vida acechó).

Trucha a la BilbaínaNo soy ágil con la caña, mi tío no fue capaz de enseñarme pues no fui buen aprendiz, posiblemente mi impaciencia fue el mayor obstáculo, pero descubrí que era mucho más entretenido subir los cauces del río y buscar entre las piedras los peces de viscosa piel y ágiles cual demonios, alguna vez he confundido culebras de río por animales de agallas y no os describo lo rápido que apartaba las manos, pero no me impedía volver a aventurarme a registrar las piedras en busca de cuevas donde encontrar mis presas.

Tras estos recuerdos que guardo como tesoros junto al cariño que sentía por mi familia del norte y con los que pasé grandes momentos, paso a la receta:

Ingredientes (3 ó 4 personas):

  • Una trucha de 1 kg partida en dos lomos
  • 4 dientes de ajo grandes
  • Opcional: Un pimiento rojo en tiras
  • 1 cayena o guindilla
  • Un limón
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite de oliva (AOVE)

Elaboración:

Trucha a la bilbaína. KoketoSi no somos muy hábiles con el cuchillo pediremos al pescadero que nos eviscere el pez, quite la espina y separe los lomos, los cuales debemos limpiar con abundante agua, untamos en aceite, la mitad del zumo del limón y salpimentamos. tras esta operación dejamos macerar una hora aproximadamente.

Pelamos los ajos y los fileteamos en láminas e introducimos en una sartén con aceite, también los pimientos si has optado por añadirlos y la guindilla, dejando que se doren (vigilando que no se quemen).

Ponemos otra sartén a fuego fuerte con un poco de aceite y cuando la temperatura del utensilio sea alta (no debe llegar a quemarse) colocamos los lomos sobre la parte sin piel, permaneciendo sin moverse hasta pasados unos 3 ó 4 minutos; con la ayuda de un utensilio de plástico o madera le damos la vuelta y repetimos la operación por el lado de la piel.

Cuando la trucha esté a punto colocamos los lomos de la trucha en una fuente. Añadimos el resto del zumo de limón al aceite que tiene los ajos, la guindilla y con la mezcla rociamos el plato.

Baldomero Alonso

Mi querido tío Baldomero Alonso

¡Buena pesca!

Espero, Laura que la lectura y la receta te hayan agradado.

P.S.: Con cariño a mi tío Baldomero (D.E.P.) al cual mis amigos llamaban “tío trucho” y a mi familia asturiana que guardo en un rincón muy especial de mi corazón.

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4 Comentarios

  1. Se nota que disfrutaste mucho en Asturias, ¡menudos recuerdos inolvidables!. Por cierto, la trucha tiene una pinta buenísima.

  2. Gracias por compartir tus anécdotas y experiencias,mi marido es pescador de truchas y reos en Asturias (cuando vamos de vacaciones) y también Madrid. Las suele pescar autóctonas ,que son las más difíciles de encontrar,y éstas son más bien más reducidas de peso que las de tu receta. Menos una que pescó en Asturias de 1,500gr y 52 cm . Las” grandes ” mi madre las hace escabechadas,pero la daré tu receta.

    • Buenas noches Nuria. El mundo es un pañuelo, seguro que si vais por el Narcea y preguntáis por Mero seguro que te hablan de mi tío. Fue una leyenda como pescador. He visto la foto de la trucha y es impresionante. Besos.

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