El mercado do BolhaoEn mi pasada visita a Oporto descubrí una de las ciudades más impactantes que he visitado, guarda un fino equilibrio entre la decadencia y el glamour que se refleja en sus calles, en sus edificios, en su gastronomía, en sus monumentos, en sus habitantes, en todos y cada uno de sus rincones.

No puedo negar su encanto y por supuesto, que despierta sentimientos que pocas ciudades del mundo pueden transmitir a sus visitantes; las ruinas de las casas recubiertas de hiedra, los azulejos resquebrajados combinados con el gris y plomizo tiempo, las piedras esculpidas de oscuras tonalidades, el olor a salazón de las bacaladas en cada tienda de ultramarinos que son regentadas por los “tripeiros” con altos estantes llenos de mercancía local, las carnicerías que exhiben sin pudor las carnes secas y sangradas, la casquería que prometen sabores auténticos y añejos, las calzadas de antiguos adoquines que son interceptadas por los raíles de unos tranvías que conservan la estética vintage que evocan el comienzo de este precioso eclipse decadente, las serpenteantes calzadas que no se cansan de trepar por colinas y siempre coronadas por majestuosos monumentos y preciosas vistas, los lujosos cafés de reciente restauración que te trasportan con auténtica melancolía a mejores épocas pero que con sus exorbitantes precios te devuelven cruelmente a la realidad, librerías de cuento que han sido llevadas al mundo de la fantasía en mayúsculas, el sonido de las gaviotas que se convierte en melodía a lo largo de todo húmedo itinerario…

El mercado do BolhaoY uno de sus máximos exponentes es el “Mercado do Bolhão“. Una construcción orgullosa de su pasado, antiguo centro neurálgico de la ciudad que refleja pasados tiempos de prosperidad, entre plumas y guano de zancudas aves que se pasean por barandillas y puestos, sin un ápice de vergüenza. Es sin duda alguna, una visita obligada para los que disfrutamos de la cocina en estado puro, se trata de uno de los templos de abastos que te hacen sentir el gusto por las raíces de la cultura gastronómica, un paraíso para los amante de la cocina tradicional en mayúsculas, de los orígenes culinarios más vivos de nuestra península. Notas el sabor, color, olor,… que se ha mantenido desde su inauguración en 1914. Disfrutar de ánades vivos, carnes resecas por la falta de refrigeración pero de recién matanza, pescados frescos con rigor mortis, frutas que desprenden tanto aroma como las flores vecinas del puesto adosado… Miles de sensaciones.

El mercado do BolhaoEl mercado de abastos tiene varias plantas regentadas todas ellas por porteños, que circulan cuidadosamente esquivando aves y curiosos con réflex de exagerados teleobjetivos. Los comercios se distribuyen en torno a un gran patio central que ilumina de forma natural todos los puestos (o por lo menos lo intenta) entre las nieblas matinales y el cielo amigo de perennes nubes, una vista única. En el interior de este inmenso y decadente edificio que se conserva al borde del derrumbe (apuntalado con eternos andamios) se expresa la auténtica esencia de esta ciudad que te enamora y despierta en tus oídos el mágico sónido de los fados.

A mi modesto enterder este mercado es uno de los tesoros de esta preciosa, mágica e inolvidable urbe que deseo de corazón no se pierda por falta de cuidado, aunque todo apunta que pocos años quedan para disfrutarlo.

El mercado do BolhaoAlguien, si no todos, se preguntarán por qué no he mencionado algo fundamental de esta localidad, pues bien, guardo para otro momento las vivencias en estas tierras con este vino de dioses y espero escribirlo bajo la influencia y los efluvios del mismo. Aunque puedes leer y te lo recomiendo, otro artículo que publicamos: “Todo vino sueña con ser un Oporto“)

Rua Fernandes Tomás.
Oporto, Portugal
Horario de visita
De lunes a viernes: de 8:00 a 17:00 horas.
Sábados: de 8:00 a 13:00 horas.
Transporte
Metro: Bolhao, líneas A, B, C, E.