El alga wakame es oriunda del archipiélago del Sol Naciente, tiene un sabor suave y con cierta textura que la convierten en un sustituto ideal para las ensaladas occidentales por su sabor dulce. Asociada a las sopas de miso como nuestros fideos a los caldos de gallina.

Si la observamos desecada tiene cierto parecido al alga kombu aunque ésta se diferencia por ser una tira muy densa que requiere un tiempo de elaboración mucho más largo, no sirve con una simple hidratación para su consumo.

La amenaza fantasma del alga wakame

Costa gallegaComo ocurre con otras especies de algas, puede llegar a convertirse en una amenaza para las especies autóctonas si no se tiene el debido control, situación que en España ha llevado a considerarla como una especie invasora. En concreto en Galicia su explotación comercial sin rigor la convirtió en un principio, en agresivo invitado que exigió la intervención del gobierno.

Afortunadamente los informes atenuaron el alarmismo inicial de los ecologistas, permitiendo una recolección adecuada sin efectos nocivos para el ecosistema de la zona. Todo ello por las prematuras afirmaciones de que al ser una planta sin depredadores implicaría una proliferación desmesurada. No ha sido el caso, ni tiene previsión de serlo (con el mejillón cebra tenemos de sobra).

La alga wakame que yo utilizo en nuestra cocina es gallega, deshidrata, pero cultivada en las encrespadas aguas de las rías del mar Cantábrico. Como es obvio se trata de un producto ecológico considerado la “verdura del océano”.

Un cultivo milenario

Tanto en el archipiélago nipón como en la península se ha venido cultivando durante siglos, también es típica de donde el demonio: Tasmania.

No te dejes engañar por su apariencia en el plato, en su hábitat natural posee tonalidades que varían del marrón al verde, con un tamaño que va desde Torrebruno a Romai (de 1,5 a 2 metros). Las hojas son amplias y planas, sus bordes se ondulan con un nervio central más duro.

La gran trilogía, pero hay más
Alga Kombu

Alga kombu

Tres son las algas indispensables en nuestra cocina si queremos realizar comida japonesa: El alga nori para sushi, kombu para el dashi y el alga wakame para sopas de miso o ensaladas.

Alga Nori

Alga Nori

Existen más de 30 especies de algas comestibles y algunas las comemos a diario sin darnos cuenta, como el agar-agar que se usa como gelatinizante que sustituye al espesante de origen animal. El alga Dulse (Dulce) que era masticada por los vikingos y guerreros celtas en sus viajes invasores, el musgo de Irlanda rica en hidratos de carbono, la espirulina sustituto económico del Plancton, el hiziki con su característico sabor, el espagueti del mar que recibe el nombre de su forma estrecha y alargada…

Elaboración del alga wakame

alga wakame koketoTen en cuenta que las algas deshidratadas pueden absorber 10 veces su peso en agua, lo que significa que si adquirimos 100 g de alga wakame, tras su hidratación tendremos 1 kg, así que seamos cautelosos en su preparación.

Para consumirse en ensaladas, valdrá con mantenerlas en remojo 15 minutos, con 10 g por persona será más que suficiente.

Si el consumo va a ser en sopas, arroces o guisos tendremos que mantenerla en fuego entre 15-20 minutos junto al resto de ingredientes ¿Te has planteado una paella de arroz con wakame o un potaje de cuaresma sustituyendo las espinacas? Ahí dejo el reto, pero os aseguro que veréis el resultado en breve.