Migas en la cocina del Quijote

Migas con riñonesSe conmemora la muerte de Miguel de Cervantes y aunque esté de moda, no me voy a poner a buscar sus huesos (como si de la saga de Indiana Jones se tratara), mas cuando este señor de distinguida prosapia está enterrado donde fue su deseo y voluntad. Supongo que las necesidades comerciales del turismo hacen real el dicho “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”, y se puede sacar más caldo a su osamenta que a los de un jamón. Escribiré pues de lo que aquí nos interesa (espero no molestar a Saavedra con mis humildes palabras), si hay un representante universal no sólo de la literatura, sino de la gastronomía manchega es nuestro ilustre Hidalgo Don Quijote de La Mancha, que se ha convertido por derecho propio en el embajador de los asados, guisos, bodrios y salsas de las gentes humildes de esta tierra tan bella. Todo aquello que los pastores, mendicantes, pícaros, caminantes,… metían en el puchero fue vertido y condimentado por su pluma en esta obra por todos conocidos.

Desde aquí os recomiendo el libro de DÍAZ SÁNCHEZ, LorenzoLa cocina del Quijote” edición especial día internacional del libro, 2005, que sin duda os gustará a los amantes de la gastronomía tradicional y que tuve la suerte de recibir como regalo de buenas gentes.

Cuentos y novelas

Migas con jamón asado¿Cómo cambiaría la historia de los Hermanos Grimm si fuera cervantina? Contarían, para empezar, con dos ingredientes más: un buen aceite y el omnipresente ajo. Si Hansel y Gretel hubieran usado migas de pastor para señalar el camino, tendrían que haber parado a echarse una siesta (bien lo sabe Sancho), porque de cada dos pedacitos, para indicar el camino tres irían a la panza (y no me he confundido, esta promoción está copiada de un centro comercial que no citaré “llévese dos y pague tres”. Volviendo al camino como los dos hermanos Grimm este plato popular es por simple y por supervivencia una de las recetas omnipresentes en todos los decálogos gastronómicos de la cocina española, doy por seguro que la bruja no hubiera optado por intentar comerse a los peques, sería por contra una bella Dulcinea, de haber capado (catado) su plato, seguro que juntos fundarían la primera fonda alemana de consumo de migas y chocolate (una variante no muy conocida, pero real).

Tharid, la génesis de las migas

Migas del pastorFrente a la historia palaciega de su origen árabe, el “Tharid“ como plato ofrecido para agasajar a los huéspedes que por cultura es obligada, en nuestro territorio peninsular, las migas son sin duda una receta llana, popular, fruto del fondo del zurrón de los pastores y la más básica de las recetas mediterráneas (aceite, pan y agua). El precursor primitivo al sur del Estrecho similar a una sopa de ajos con grasa animal en vez de nuestro preciado oro líquido evolucionó a la necesidad de un alimento más energético que permitía pasar largas y extenuantes horas de pastoreo aprovechando los sobrantes de días anteriores.

Migas de pastor para Don Quijote, Sancho y dos molinos:

  • 1, 250 kg de pan candeal
  • 200 g de chorizo fresco
  • 200 g de tocino de jamón
  • 2 pimientos rojos secos
  • 25 g de pimentón dulce de la Vera
  • 4 dientes de ajo
  • 50 cl de Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • 50 cl de vino blanco* (opcional)
  • Uvas (Opcional), realza el contraste salado/dulce.

Elaboración de las migas

Migas ManchegasEl día anterior preparamos el pan de candeal, cortado en cubitos de medio centímetro, humedeciéndolo con la mano como si una lluvia fina cayera sobre él (orballo, calabobos, chirimiri será la mejor descripción) y protegiéndolo con un paño humedecido con agua las 24 horas previas a la elaboración.

Sobre una sartén honda colocamos el aceite y freímos los ajos, sin pelarlos, les hacemos un corte hasta la mitad aproximadamente y los freímos, una vez dorados los retiramos e incorporamos el tocino, el chorizo y los pimientos hasta que estén bien hechos (no hace falta dorarlos y mucho menos quemarlos). Añadimos el pimentón cuidando la temperatura para evitar que el amargor estropee el plato. Cuando comience a formar espuma, debemos sumar el vino blanco y dejamos que reduzca considerablemente, asegurándonos que el alcohol se haya evaporado y que el pan al ser incorporado no se reblandezca en exceso.

Migas manchegasAñadido el pan, removemos de forma vigorosa y uniforme con la ayuda de una cuchara de madera, procurando que las migas queden sueltas, tiernas y algo jugosas; en caso de que la masa quede muy seca podemos añadir vino o agua salpicando la mezcla, nunca grandes cantidades. El proceso nos llevará unos 30 minutos y como la mayor parte de los ingredientes llevan algo de sal es posible que no tengáis que rectificar, pero catad antes de dar por cerrada la operación.

En mi caso no las acompaño con uvas, aunque reconozco que es buena elección, suelo elegir como buen compañero un par de huevos para dar una buena alegría a los análisis médicos.

Termino expresando mi deseo. Literalmente “descanse en paz” Don Miguel que ya ha aportado más de lo que podemos merecer.

← Entrada anterior

Entrada siguiente →

6 Comentarios

  1. Eugenia

    Buenas tardes.
    He leído los ingredientes y entiendo que no son 50 dl de vino blanco.
    O sí?.
    Se trata de 5 dl, no?

    • Buenos días Eugenia, gracias por escribirnos. Efectivamente no son 50 decilitros sino 50 centilitros, ya está correguido. Ten una gran semana.

  2. Migas paraDon Quijote Sancho 2 molinos ¡y todo un regimiento! Qué risa con lo de Hansel y Gretel y la siesta. Con eso y unas torrijas de postre no llegan a la casa de chocolate ni de broma…..
    Que buena y refrescante idea la de las uvas.

  3. Desde luego éste es un plato digno del Quijote. Me puedo imaginar a Sancho dando buena cuenta de las migas, acompañadas de su bota de vino, y a Don Quijote degustándolas con toda la finura y gracia de un hidalgo. Muchas gracias por ilustrarnos al respecto, Maese Koketo, y espero que la gastronomía del Quijote te siga procurando posts tan interesantes 😉

    • Muchas gracias por tu comentario, hay tres tipos de personas: los que se identifican con el hidalgo, los que se identifican con el escudero y los que se sienten dulcinea, yo soy más de Sancho, pero claro leo este tipo de críticas y se me va la cabeza, así que la culpa de mis Quijotadas es tuya. Besos y buen fin de semana.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: