Mejillones en escabecheHoy es un gran día y me lo planteo así“.

Y os preguntaréis el porqué y os responderé: Tras 30 años de alergia al marisco y de múltiples intentos por superar esta maldición, ¡por fin! y con la ayuda de una amiga/doctora (a la cual dedico este post y la que me ha descrito como:”peligro andante” ) he podido tomar un MEJILLÓN en escabeche (mi peor pesadilla alimenticia durante tres décadas). ¡Ojito!, no me preguntéis cómo lo he hecho, me resisto a dar pésimos consejos y sobre todo, a que sufráis las malas consecuencias de un arriesgado consejero, así que dicho esto, que cada cual se arriesgue o no, pero asumiendo su propia responsabilidad.

Otra vida es posible, y claro tengo ya planes gastronómicos para un año entero, pero por comenzar el día 1 de mi relato postalérgico, narraré el proceso casero del escabeche del mejillón, una técnica de conservación que se puede clasificar dentro de los “marinados” y que por derecho propio ha de considerarse un tesoro de nuestra gastronomía, la del mediterráneo, envidia del mundo de la restauración más allá de nuestras aguas.

Los escabeches son típicos del buen tiempo, de los calores y del acompañamiento a la cerveza, el tinto de verano, el vermú, los amigos, las charlas,… vamos que nos guste o no está muy bien relacionado y es lo que en psicología clásica recibe el nombre de estímulo incondicionado, salivamos en cuanto los vemos (como los perros de Iván Pavlov).

Como bien sabéis me gusta realizar los post de una forma natural y por supuesto, con las referencias temporales adecuadas. Por ello, me decido llegados los primeros calores y el buen tiempo a iniciar los escabeches.

Mejillones en escabecheSobre la técnica de escabechado os recomiendo este artículo que publicamos a principios de año, doónde se explica en detalle el origen, el proceso y la técnica: “ver artículo del escabeche“, sólo recordar que si el alimento está caliente ha de escabecharse en caliente y si por el contrario está frío la mezcla ha de ser en frío.

Ingredientes for four personas:

  • 250 gr. mejillones limpios sin concha
  • 2 hojas de laurel
  • 3 dientes de ajo
  • 100 cl aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • 100 cl vinagre de vino de jerez
  • 2 cucharaditas de pimentón de la Vera dulce o picante (según gusto)
  • Sal y pimienta

El PROCESO, los moluscos bivalvos no tienen apenas estacionalidad ya que al ser de criadero los podemos encontrar prácticamente todo el año en nuestros mercados, pero os recomiendo que sean grandes y faltaría más, lo más frescos posibles (para los curiosos los mejillones salvajes son de mayor tamaño y sabor al final de la primavera y principio del verano).

Mejillones en escabecheLimpiamos bien la cáscara de los mejillones y los ponemos en una cazuela a fuego lento con un vaso de buen vino blanco, dos bolitas de pimienta negra y una hoja de laurel, el calor obligará a que sus carnes nos saluden, entonces apartar del fuego y reservar (no mantener al fuego más de lo estrictamente necesario y por supuesto si alguno no se abriera la basura orgánica le estará esperando).

Una vez atemperado, escurre el líquido, suprime las conchas y reserva la carne ya cocida.
En una cazuela alta echa el aceite y los ajos picados en fine brunoise (vamos lo más fino que puedas), cuando se tornen color miel debemos añadir el laurel y el pimentón dulce (bajar el fuego para que no se queme pues amarga y se echará a perder), añadimos el vinagre y finalmente salpimentamos. Vierte el escabeche sobre los mejillones y dejamos que se enfríe a temperatura ambiente (no los metáis en la nevera hasta que no estén fríos). Dejarlos reposar de un día para otro, merece la pena esperar.

Acabo este post con mis condolencias y apoyo a los que como yo, han sufrido y siguen sufriendo alergias al marisco.