Los que me conocéis sabéis que soy poco de químicas y probaturas (esferizaciones, deconstrucciones, depuraciones y devastaciones), pero como la fiebre me ha estado friendo el cerebro, el sábado ni corto ni perezoso decidí hacer un zumo de naranja divertido, y el resultado fue lo que en cocina se llama “deconstrucción”.

Vayamos por pasos que la cosa tiene su miga, partiendo unas naranjas por la mitad y en corte en dirección a la situación de los gajos (vertical, no como si fueras a usarla para exprimirla sino en ángulo recto a ese corte), y con una cuchara vacías por completo la naranja sin tirar ni la cáscara ni la pulpa.

Ahora toca la parte de licuar el zumo, para que no quede muy amarga las naranjas tienen que ser muy dulces. Después de licuar os recomiendo que coléis el resultado varias veces y ahora viene la parte más adulta de la receta, combinarla con vodka y Cointreau, (esto es una sugerencia, cada uno que ponga el alcohol o no que le apetezca), una pizca de azúcar.

Toca usar gelatina para que el resultado sea el esperado (cola de pez, gelatina química o agar-agar),… mezclado todo con el zumo, se vuelve a introducir en la cáscara de la naranja y lo introducimos en la nevera el tiempo que el agente solidificante nos haya indicado.

Por último os recomiendo un pelín de azúcar glass, en mi caso aromatizado con vainilla y lima.