Los huevos benedict son el indiscutible protagonista de todo buen “Desmuerzo” que se precie.

Perdón, ¿Qué no sabes lo que es un “Desmuerzo”? Pues me temo que tendrás que seguir leyendo para conocer esta tendencia que en un suspiro ya se ha pasado de moda.

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El desmuerzo y su relacción con los huevos benedict

Los excesos de los fines de semana, y con esto no me refiero a los nuevos “juernes“, sino a esas actividades nocturas realizadas los sábados en compañía del alcohol, olvidando claramente la máxima de “beber con moderación” llevan a la obvia causalidad de un despertar tardío. Por esta razón se suelen servir los domingos en hoteles y restaurantes.

Así nació el desayuno tardío el brunch que no es otra cosa que la unión de las palabras breakfast y lunch. Nosotros lo hemos españolizado y el resultado es desmuerzo, combinación de desayuno y almuerzo.

El rey de los desmuerzos desde su concepción ha sido los huevos benedict, hablemos sobre su historia y acompañemos esta narración con la bebida adecuada: un Bellini, una mimosa o un Bloody Mary, si el estómago lo permite.

El origen de los huevos Benedict

La popularidad de los huevos benedict es tal que cuenta con un día nacional para su celebración, el 16 de abril. Como era de esperar tenemos varias versiones para este plato, veamos qué nos dice la historia y tendremos qué juzgar que nos parece más real.

By Chef Carles Ranhofer por orden cronológico

La primera hace referencia a la creación del Chef Charles Ranhofer del restaurante Delmonico, se le consideraba uno de los mejores cocineros de las décadas 50´ y 60´. Este local fue uno de los primeros restaurantes americanos  abiertos con un alto estándar de calidad para dar servicio al barrio financiero de New York.

Un día cualquiera, en la década de los años 60 (tenemos pocos o ningún dato concreto), la señora LeGrand Benedict asidua cliente acudió a Delmonico y  no encontró en la carta nada de su gusto. Como nos ocurre a todos los que frecuentamos los mismos lugares y la rutina nos invade. La “Mistress” hizo llamar al Chef Ranhofer y le preguntó si no tenía alguna sugerencia atrevida. La respuesta no se hizo esperar y le sirvió los primeros huevos benedict.

Charles Ranhofer incorporó esta receta posteriormente en su libro “The Epicurean: The Classic 1893 Cookbook“. Un volumen clásico con más 3.500 recetas, entre ellas: “Eggs à la Benedick” suponemos que en honor a la insatisfecha LeGrand, aunque el nombre tuviera una errata.

El disoluto Lemuel Benedict

Pasemos de los años 60 y vayamos a finales de los 90. Según  un artículo publicado por The New Yorker la invención de los huevos benedict se debe atribuir a un corredor de bolsa retirado, Lemuel. El Señor Benedict solicitó al servicio de habitaciones del Waldorf Hotel un antídoto contra el aflujo de una noche de demasías. Este caballero era un hombre de sociedad, asiduo de la prensa rosa y amigo de excentricidades como el uso de un bastón que ocultaba una petaca.

La fórmula magistral que ordenó para luchar contra el fuerte dolor de cabeza fue la siguiente: “dos huevos escalfados, bacón, tostadas con mantequilla y una jarra de salsa holandesa”.  Esta comanda no pasó desapercibida al maître d’hôtel que de inmediato la agregó como propuesta del hotel, aunque con sus pequeños cambios.

Algo tenían que decir los franceses Benedictine versus benedict

Ya sabemos que los vecinos del norte siempre quieren tener la última palabra en lo referente a la gastronomía. Existe otro teoría conspiratoria sobre el origen del plato que sugiere que esta receta es la evolución de los llamados œufs bénédictineEl nombre promete, pero los huevos de homónimo nombre además de salsa holandesa incorporaban una brandada de patata con bacalao. Puede ser que nuestro chef conociera este plato y ante el parecido con el apellido de la feligresa le pareciera simpática esta preparación.

Ingredientes de los huevos benedict (4 personas)
  • 4 huevos XL
  • 2 muffins (en su defecto cuatro rebanadas de pan de molde, bagels o panecillos de pan blanco).
  • 4 lonchas de back bacon (en su defecto bacón o jamón)
  • 50 ml de vinagre
  • Sal y pimienta al gusto
Para la salsa holandesa
  • 4 yemas de huevo
  • 200 g de mantequilla clarificada sin sal
  • 30 ml de zumo de limón
  • Sal al gusto
Elaboración de la salsa holandesa

Debemos fundir la mantequilla en un cazo a temperatura baja, retirando la espuma que aparece en la superficie. Dejar que reduzca el calor ligeramente.

En un bol alto, ponemos las yemas de los huevos y las batimos con fuerza, rítmicamente (te ayudará un robot de cocina si eres blando de brazos). Cuando notes que comienza a montarse, debemos añadir poco a poco la mantequilla sin dejar de remover, hasta llegar al suero que no tenemos que sumar a la mezcla.

Por último, y siguiendo el movimiento de las varillas, adiciona el zumo del cítrico y la sal. El color de la salsa dependerá del tipo de la intensidad de la yema utilizada. Dejamos reposar en frío hasta tener el huevo poché.

La carne al fuego

Pon en una plancha caliente la carne, el back bacon o la que hayas elegido. Tiene que dorarse ligeramente. Dejándola en el hierro para que se mantenga caliente con el calor residual.

Los muffins al horno

Mientras preparamos los huevos debes tostar los muffins ingleses (baggets, panecillo o rebanadas de pan de molde) en el horno. Colocándolos en la parte superior del mismo y con un toque de mantequilla para que queden crujientes y dorados.

¿Cómo hacer los huevos poché o escalfados?

Rompe la cáscara y pon el interior sobre un cuenco con un colador. Después introducela la yema y la clara en otro recipiente. Reserva.

Pon a fuego alto agua con el vinagre en una cazuela amplia (10% de vinagre por 100% de agua). Cuando se comiencen a formar pequeñas burbujas será el momento de introducir los huevos que hemos de preparar previamente. El agua no debe superar los 80º por eso no debe nunca hervir.

Ahora introduce el huevo en el agua y deja unos 3 minutos y medio. No hagas muchos a la vez o se amontonarán. Pasado este tiempo retira y escurre bien.

Pequeño truco para los huevos poché

Podemos hacer pequeñas bolsas con papel film con un toque de AOVE o mantequilla derretida y la sal. Lo cerramos con un nudo o cuerda de bramante y lo introducimos en el agua, de esta forma quedará más compacto.

Montaje de los huevos benedict

Coloca el pan en el plato. Sobre él extiende la carne, después el huevo poché y por último la salsa holandesa, de forma generosa.

 

Resumen
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Nombre de la Receta
Huevos Benedict
Nombre del autor
Publicacdo
Tiempo de preparación
Tiempo de cocción
Tiempo total
Puntuación
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